La Piromanía

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La piromanía (de piros = fuego) es un trastorno o enfermedad psicológica de trastorno del control de los impulsos, que produce un gran interés por el fuego, cómo producirlo, observarlo y extinguirlo. La persona que padece piromanía recibe el nombre de pirómano.

Para la Psiquiatría, la piromanía es un trastorno del control de los impulsos y considera a los pirómanos como enfermos que disfrutan provocando fuegos y con la contemplación de sus consecuencias.

La sintomatología esencial es producir incendios de forma deliberada y consciente en más de una ocasión conllevando una importante tensión y activación afectivas antes del incendio con una gran liberación e intenso placer o alivio al encender el fuego, presenciarlo o al participar en sus consecuencias.

Además el sujeto, denominado comúnmente piromaniaco o pirómano, suele sentir relajación, placer, interés, curiosidad y atracción por todo lo relacionado como pueden ser las estaciones de bombero.

El pirómano no debe ser confundido con el incendiario que es aquella persona que intencionadamente decide quemar una parcela de terreno (específica o no) con ánimo de lucro o simplemente por hacer daño. Read more…

La Cleptomanía

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La Cleptomanía es un trastorno de personalidad que lleva al robo compulsivo. La cleptomanía es la incapacidad para resistirse al impulso de robar. Las cosas que se roban no se necesitan para el uso personal. Tampoco son robadas por su valor monetario. Esta es una rara enfermedad.

Una persona con este desorden se siente obligada a robar cosas, como bolígrafos, adornos o decoraciones de pared. A menudo no es consciente de realizar el hurto hasta que ha pasado aproximadamente una hora. Cuando esta obsesión provoca excitación sexual, se utiliza el término sexópata con necesidad de robar cleptofilia. El cleptómano, a diferencia del ladrón, roba por necesidad de satisfacer un desorden mental, mientras que el último roba por diversión, o necesidad de satisfacer un bienestar material, económico o social llegando incluso al profesionalismo. Un ladrón puede pasar horas, días e incluso años planeando un gran golpe, mientras el cleptómano obedece generalmente a un impulso relativo dependiendo del lugar y tiempo en que se encuentre.

En la actualidad es muy común confundir un cleptómano con un ladrón, ya que ambos roban. Ya sea de manera profesional o amateur. Sin embargo los ladrones, por el tiempo invertido en planificar un robo, tiene más probabilidades de escape. Read more…

La Neuroplasticidad

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Neuroplasticidad es la propiedad que emerge de la naturaleza y funcionamiento de las neuronas cuando éstas establecen comunicación, y que modula la percepción de los estímulos con el medio, tanto los que entran como los que salen.  Esta dinámica deja una huella al tiempo que modifica la eficacia de la transferencia de la información a nivel de los elementos más finos del sistema.  Dichas huellas son los elementos de construcción de la cosmovisión, en donde lo anterior modifica la percepción de lo siguiente.

La neuroplasticidad es la posibilidad que tiene el cerebro para adaptarse a los cambios o funcionar de otro modo modificando las rutas que conectan a las neuronas. Esto genera efectos en el funcionamiento de los circuitos neurales y en la organización del cerebro. Read more…

El Complejo de Edipo

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El complejo de Edipo se refiere al conflicto emocional que se da en la infancia de todo ser humano de sexo masculino cuando, por un lado, se siente una atracción sexual inconsciente por la madre y, por el otro (simultáneamente), se percibe también un sentimiento de odio (también inconsciente) hacia el padre. El periodo de manifestación del complejo abarca, aproximadamente, los seis primeros años de vida del niño, como parte de la llamada etapa fálica (pregenital) desarrollo de la libido.

El concepto fue desarrollado por Sigmund Freud, quien se inspiró para su denominación en el mito de Edipo de la Grecia clásica.

Carl Jung desarrolló de forma similar el complejo de Electra, entendido como la atracción sexual inconsciente que siente una niña hacia su padre. Freud nunca aceptó la idea de Jung, ya que consideraba la sexualidad femenina dentro de un modelo más complejo de la vida. De hecho, Freud aplicaba el complejo de Edipo también al desarrollo sexual de la niña.

Freud afirmó que el complejo de Edipo era universal: aparece en el desarrollo de todos los seres humanos, tanto en el sexo masculino como en el femenino.

Edipo es el mítico rey de Tebas, hijo de Layo y Yocasta, que mató, sin saberlo, a su propio padre y desposó a su madre.  Al nacer Edipo, el Oráculo auguró a su padre lo que sucedería; y Layo, queriendo evitar el destino lo mandó matar recién nacido.  Apiadado de él, su verdugo en lugar de matarlo lo abandonó en un monte. Un pastor halló al bebé y lo entregó a los reyes de Corinto que se encargaron de su crianza.  Cuando Edipo llegó a la adolescencia comenzó a sospechar que no era hijo de sus pretendidos padres. Para salir de dudas consultó al Oráculo que le auguró que mataría a su padre y desposaría a su madre.  Edipo, creyendo que sus padres eran los que lo habían criado, decidió alejarse para huir a su destino.  Emprende un viaje y en el camino hacia Tebas se encuentra con Layo en una encrucijada, discute con él por la preferencia de paso y lo mata sin saber que era el rey de Tebas y también su verdadero padre.  Después de pasar una prueba muy difícil, Edipo es nombrado rey y se casa con la viuda de Layo, Yocasta, su verdadera madre. Descubre posteriormente que es el hijo de Yocasta y Layo.   Al enterarse Yocasta que se ha casado con su propio hijo se suicida y Edipo se quita los ojos con los broches de su vestido, abandona el trono y huye.

Sigmund Freud se inspira en esta tragedia griega para explicar la tendencia amorosa de los varones hacia la madre y los celos, en conflicto con el afecto, hacia el padre y la misma tendencia en las mujeres con sus progenitores, en forma opuesta, aunque reconoce que en las niñas el Edipo no es simétrico al del niño, debido a la estructura de la relación de ambos bebés con la madre antes de los tres años.

El Complejo de Edipo desempeña un papel fundamental en la estructuración de la personalidad y en la orientación del deseo humano.  Todo ser humano tiene por lo tanto impuesta la tarea de dominar el Complejo de Edipo.

La elaboración emocional de este complejo se logra cuando el varón renuncia a la madre porque acepta que es del padre, y cuando la mujer renuncia al padre porque acepta que es de la madre; y es superado con mayor o menor éxito con la elección de un tipo particular de pareja fuera del triángulo familiar.

En el varón, querer ser como el padre para agradarle a la madre permite la identificación con el progenitor del mismo sexo. Lo mismo desea la mujer con la madre.  Las identificaciones con el progenitor del mismo sexo son muy importantes porque condicionan la futura tendencia sexual del niño o de la niña.

El complejo de Edipo ofrece al niño dos vías:

  1. Activa, tomar a la madre y sustituir al padre.
  2. Pasiva, hacerse amar por el padre.

La persecución del Edipo en cualquiera de los sentidos determina la castración (como castigo o como requisito), aparece la lucha entre el narcisismo hacia una parte de su cuerpo, y la investidura libidinosa de objeto. El Yo del niño se extraña del complejo.

El desarrollo sexual del niño avanza hasta la fase en que los genitales cumplen un papel fundamental. Se la llama fase fálica, pues ese genital es sólo el miembro masculino. El genital femenino resulta aun desconocido. Cuando el niño siente interés sobre sus genitales se empieza a tocar. En cierto momento, Freud dice que se inicia la masturbación, debido a la excitación que trae el complejo de Edipo al niño. Advierte que los mayores no aprueban tales prácticas onanísticas y de alguna manera surge la amenaza de cortarle esa parte privilegiada del cuerpo. Otras veces la amenaza recae sobre la mano. Al principio el niño descree esta amenaza.

El complejo de Edipo ofrecía al niño dos posibilidades de satisfacción, una activa y otra pasiva. Se podía ubicar en posición masculina, en el lugar del padre y tratar como él a su madre. En esta actitud, el padre resulta un estorbo. La otra opción es querer reemplazar a la madre y dejarse amar por el padre, resultando superflua la madre. En el niño la aceptación de la posibilidad de castración y el descubrimiento de la mujer que aparece castrada, puso fin a las dos posibilidades de satisfacción relacionadas con el complejo de Edipo.

Ambas implican la pérdida del pene, la femenina como premisa, la masculina como castigo. La premisa fálica remite directamente a la castración. Así surge un conflicto entre el interés  narcisista por el pene y la carga libidinosa de los objetos parentales.

En el período de lactancia, generalmente, el niño se aparta del complejo de Edipo. Si por desear a la madre, el padre puede cortarle el pene, castrarlo, el miedo es mayor al deseo, y esos sentimientos incestuosos se reprimen.  De esta manera entra en el período de latencia. Se constituye entonces el nódulo del superyo, que toma del padre su rigor, perpetuando la prohibición del incesto.

En el caso de la niña, las cosas son distintas. En principio el clítoris se comporta como un pequeño pene, pero cuando la niña lo puede comparar con un pene real de un niño, encuentra al suyo muy pequeño y siente desventaja y un motivo de inferioridad.  Por un tiempo cree que crecerá. Todavía no considera su falta de pene como un carácter sexual, sino que supone que tuvo un órgano como el del niño pero que lo perdió por castración. La niña acepta la castración como un hecho consumado, el niño teme el cumplimiento de una amenaza. En la mujer, sin miedo a la castración, es más atenuada la formación del superyó.  El complejo de Edipo de la niña es mucho más unívoco que en el niño. En general, dice Freud, pocas veces la mujer va más allá de la sustitución de la madre y la actitud femenina con respecto al padre.

En las niñas, también es la madre el primer objeto de amor. Para el varón lo sigue siendo, pero la niña debe hacer un cambio de zona y de objeto. Del clítoris a la vagina y de la madre al padre. La mujer sólo alcanza el complejo de Edipo positivo, después de atravesar el complejo de Edipo negativo.

Recordemos que el complejo de Edipo normal, implica que los niños estén ligados afectivamente al progenitor del sexo opuesto, y que se manifieste hostilidad hacia el de su mismo sexo. Habíamos dicho que en el varón, la madre es su primer objeto amoroso y continúa siéndolo.   El padre queda en lugar de rival.  Pero para la niña, en un primer tiempo, el padre también es un molesto rival.  Como consecuencia de su renuncia al pene, espera una compensación. Simbólicamente, la niña pasa de la idea de tener un pene a la idea de tener un hijo. Su complejo de Edipo culmina en el deseo, retenido por mucho tiempo, de recibir un hijo del padre, como regalo.

Ese deseo jamás se cumple. Los dos deseos, el de poseer un pene y el de tener un hijo del padre, perduran en lo inconsciente, intensamente cargados y ayuda a la niña para su futuro papel sexual. El complejo de Edipo se desarrolla entre el niño y la madre. La cuestión transcurre desde el niño a la madre y desde la madre al niño. Pero no debemos olvidar lo fundamental en esa relación: el padre. Lacan dice que los que intervienen en el  complejo de Edipo, son 4: niño, madre, padre y el falo.

En un primer momento el niño ocupa el lugar del falo de la madre. En un segundo momento, hay un corte que genera una separación entre la madre y el niño. A ese corte, Lacan lo llamará función de padre.  Cuando se habla de función paterna, hablamos de la ley, hablamos de un corte. Y eso está más allá de la persona del padre. Se trata de una función.  De ese modo ejerce una doble prohibición: al niño, no te acostarás con tu madre, y a la madre, no reintegrarás tu producto. En esa instancia, es un padre terrible, que dice que no, que prohibe. Del efecto de esa función de corte y las fallas de esa función, dependerán las estructuras subjetivas.

En un tercer tiempo, es el de un padre permisivo, pues si bien le dice con mamá no, lo habilita para acceder al resto de las mujeres. La ley prohíbe y permite a la vez. Esto es lo que llamamos prohibición del incesto. Lo que Freud aclara, es que, en los neuróticos, se da casi siempre el complejo de Edipo completo. Esto implica que es doble, positivo y negativo, debido a la bisexualidad constitutiva en el niño. Así, lo que se juega es una doble identificación, tanto al padre como a la madre, lo mismo que en la elección de objeto sexual.

La finalidad terapéutica del análisis (la terapia) consiste en conseguir que el paciente renuncie al fantaseo y a sus satisfacciones secretas para sustituirlas por otras formaciones imaginarias y otras acciones en la vida, para alcanzar nuevas formas de satisfacción en la realidad. La curación pasa por la reapropiación por parte del sujeto de sus potencialidades pulsionales, para que pueda hacer con ellas algo en la realidad. Hay que liberar a la libido desligándola de las imágenes parentales sepultadas en el inconsciente, para devolverla a la influencia del yo y de la realidad. La actitud comprensiva de los padres ayuda a solucionar este conflicto y el hijo puede salir del complejo de Edipo.  En el mejor de los casos, el niño trata, en su deseo, de superarlo, de parecerse a su rival. Acaba entonces por identificarse con él, en una especie de solidaria convivencia, en la que el padre se vuelve un modelo para el niño. Lo mismo ocurre entre la niña y su madre.

Es necesaria la comunicación fluida con el niño para disminuir dicho complejo. Es frecuente que el niño tenga sueños eróticos o sexuales, dependiendo de la edad, hacia su padre o madre, quienes deberían por consiguiente infundir el corte del “cordón umbilical” que puede en el futuro convertirse en una obsesión que podría destruir el vínculo con alguno de sus padres, o buscar en su pareja una persona mucho mayor para reemplazar a éstos.

A pesar de que la mayor parte de los psicoanalistas freudianos no aceptan como complejo el de Electra, es importante poder denominar y diferenciar el mismo del niño a la niña, ya que poseen distintos rasgos y posesiones que deben ser tratadas de forma distinta entre uno y otra.

Las Maras en Centroamérica (parte 2)

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Otro elemento primordial y que se encuentra íntimamente relacionado al barrio es la “vida loca”.  Una vida que se encuentra asociada a los bajos instintos, a los desbordes y excesos como producto del masivo consumo de drogas.  Es así como la violencia se incrementa y las muertes aumentan, llevando a muchos mareros a la cárcel.  Utilizan armas de todo tipo que denotan el perfil agresivo que poseen.  La característica indumentaria es fundamental y delimita también los rasgos sobresalientes de las maras.

La estética del pachuco dio paso al vestuario de los cholos. Los cholos de la tercera generación introdujeron nuevos elementos en el vestuario hacia los años ‘80.  Se destacaba el abandono de las cabelleras peinadas hacia atrás por cabezas con cabellos muy cortos, casi rapadas.  Algunos conservan el bigote corto y la barba candado. Pantalones baggies (diez centímetros debajo de las rodillas, o “shorts largos”), camisetas blancas de tirantes o anchas..  Su andar cadencioso, su actitud desafiante, la conformación cinética de las iniciales del barrio, o su representación con las manos y los brazos que (de forma personal o colectiva), se convierten en trazos figuran las letras de su barrio o de su maraRead more…

Las Maras en Centroamérica (parte 1)

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Cuando la violencia se convierte en un modo de vida y se ve la paz como una carátula falsa de la “guerra”, aparece un grupo de personas que no encuadran dentro de la sociedad, los que se denominan Maras.  Estas son pandillas que invaden Centroamérica poniendo de manifiesto una nueva forma de descomposición social, de percepción de la violencia, evidenciando su propio modus operandi, además de diversas formas de pensar y sentir la realidad social.

El mundo moderno de conlleva una serie de fenómenos que deben ser estudiados para poder comprender la complejidad de las relaciones sociales, así como el por qué del surgimiento de relaciones más impersonales y el resquebrajamiento de los lazos de solidaridad.

Desde hace tiempo, las sociedades atraviesan por importantes crisis que devienen de un cambio profundo que se ha dado debido a las reacciones de los individuos a la forma en que se crean normas y reglas de conducta.

Las Maras, marcan un fuerte proceso de descomposición social que se viene dando en Centroamérica y que parece querer propagarse por todo el mundo, mediante la reproducción de la violencia como respuesta a las “injusticias” de las que creen ser víctimas. Read more…

Las Maras en los Centros Penales

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Es importante señalar que las propias condiciones del entorno carcelario facilitan una mayor cohesión social de las pandillas que operan en este medio cerrado y también facilitan estructuras de poder más verticales, al haber mayor fiscalización de la conducta de los miembros.

Las autoridades penales identifican a algunos mareros o pandilleros como líderes de las pandillas en estos centros. Las propias autoridades penales usan estos líderes como interlocutores de los presos para la discusión de asuntos internos referentes al gobierno de los presidios.

Otras organizaciones externas, tal y como ONG y asociaciones de derechos humanos, también recurren a los mareros líderes de las maras o pandillas recluidos como interlocutores.

La observación directa de los pandilleros en prisión permite detectar claramente el liderazgo que se le concede a ciertos mareros o pandilleros por parte de otros internos, lo que se manifiesta tanto en una actitud servil ante ellos, la consulta a los mismos a la hora de tomar decisiones y el aparente carácter vinculante que otros internos pandilleros daban a sus opiniones, entre otros aspectos de coordinación y sumisión. Read more…

Las Mujeres en las Maras

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Los datos recabados por diversos estudios realizados sugieren que la participación de las mujeres en las pandillas en Centroamérica es subalterna.  La posición de las mujeres en las culturas juveniles es estructuralmente diferente y su marginalidad se debe en gran parte a que están centralmente situadas en un conjunto de rango de actividades subordinado.  El hecho de que las mujeres participen en menor medida de actividades tales como el homicidio, las coloque en una posición desventajosa en relación con el resto del grupo, condición que viene a reproducir un sistema tradicional de relaciones de género a las cuales la pandilla no ofrece resistencia.

Después de su investigación sobre la historia de los bandidos, Eric Hobsbawm concluyó que las mujeres han desempeñado tres funciones en dichas agrupaciones, la más frecuente es la de compañía sexual de los miembros de la banda; otra menos conocida es la de colaboradora y enlace con el mundo exterior; y finalmente, la menos frecuente, un papel en el que solo por su sexo se distinguen de sus pares varones: el de ser ellas mismas bandidas. Read more…

Las Maras

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En la última década, las maras o pandillas juveniles han tomado especial relevancia en Centroamérica, convirtiéndose tanto en un problema de inseguridad pública como en un objeto de preocupación para los gobiernos y de temor entre la población, sobre todo en los países del triángulo norte de la región, El Salvador, Honduras y Guatemala, pero con un desarrollo similar también en Nicaragua y Costa Rica.  Mientras que la existencia de pandillas juveniles dedicadas a la delincuencia no es nada nuevo en Centroamérica, la sistematización del uso de la violencia y la brutalidad demostrada por las pandillas actuales es algo sin precedentes; reflejado en el nuevo concepto de «las maras».  A pesar de que no sería correcto señalar a las maras como los principales responsables del alto nivel de violencia que desde hace algún tiempo vive Centroamérica, sin duda alguna representan un problema fuerte y real que merece mayor atención, en aras de brindar seguridad a la ciudadanía y mejorar las perspectivas futuras para la población joven de la Región.

Mara es el nombre con que el que se conoce a las pandillas juveniles en Centroamérica. Originadas por el retorno a Centroamérica de enormes cantidades de emigrantes deportados por delincuencia desde México y Estados Unidos, transfieren las condiciones para recrear en el plano nacional, aquellas condiciones de marginalidad, violencia, delincuencia y supervivencia, aprendidas y desarrolladas por los deportados en los distintos lugares en los cuales lograron su estadía. A ello se agregan los jóvenes de sectores sociales marginados, conformando una amenaza social por la eventual violencia con la que actúan tanto hacia afuera como hacia adentro de estos grupos. Read more…

El juego de la Seducción: el coqueteo

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Todos coqueteamos, de una forma u otra y de vez en cuando, especialmente cuando conocemos a una persona muy atractiva y queremos expresar interés sexual. Puede ser una manera agradable y amistosa de comunicarnos verbalmente. Sin embargo, hay gente que no se limita a coquetear con alguien por quien se siente atraído. Coquetean indiscriminadamente, como parte de su personalidad, lo que puede causar trastornos o ser destructivo para los demás.  No hay un solo tipo de coqueteo compulsivo. Lo único que todos tienen en común es un deseo (a veces inconsciente) de poder, ya sea sexual, social o profesional.  A continuación una variada descripción de los diferentes tipos de coqueteo y en que consiste cada uno. Read more…